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Año: 2004

RELAJADORAS de Julio César Herrera. Premio especial mujer trabajadora.

Premio Especial Mujer Trabajadora



Premio especial Mujer Trabajadora

AUTO: Julio César Herrera

Bocachico, doncella y bagre de río bajan por el Atrato apilados en canoas para ser comercializados en la plaza de mercado de Quibdó, donde decenas de mujeres trabajan en la preparación y la venta del pescado.

Dolores Mosquera despierta, arropada aún por la oscuridad de la mañana, para afilar sus cuchillos. El ruido del metal rastrillando una y otra vez contra la piedra, que se escucha en época decembrina, es el anuncio inconfundible de la llegada de la subienda del río Atrato.

Como ella, decenas de quibdoceñas dejan por mas de cuatro meses los oficios del hogar para dar cuenta de los pescados que llegan, apilados en canoas de madera, a la plaza de mercado de la capital del Chocó.

Los cuchillos de las mujeres, con el filo recién hecho, pasan veloces sobre el cuerpo del animal dejando una infinita seguidilla de líneas que ellas no paran de marcar hasta bien entrada la tarde.

Cada una de las “relajadoras”, como llaman a las expertas en descamar y cortar el pescado, prepara unos 300 al día y obtiene alrededor de 20 mil pesos por su labor.

Algunos animales son vendidos de inmediato en esta plaza, ubicada a orillas del río que atraviesa de sur a norte el departamento, pero una gran cantidad es salado y secado con aprovisionamiento para ser distribuido en poblaciones apartadas o transportado hasta otros departamentos como Antioquia y Risaralda.

Mientras las relajadoras cortan sin cesar, las “vianderas”, aquellas que salen por las calles de la ciudad con una ponchera repleta de pescados en la cabeza y dos ensartas con 5 ó 6 animales en cada una, vociferan la llegada del pescado fresco, para confirmar el anuncio de los cuchillos al amanecer: hay subienda en el Atrato.

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