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Trabajadores enfermos de Colmotores completaron 9 meses de protesta en una carpa frente a la embajada de E.U.

Luis Alvarado Vásquez, es el nombre del Inspector del Trabajo sancionado con un año de inhabilidad en el cargo al ser hallado responsable de autorizar despidos de trabajadores enfermos de la General Motors Colmotores mediante actas fraudulentas; sanción ésta que es lo único que, hasta ahora, estos enfermos han logrado en su lucha para que la empresa los reintegre y les reconozca sus derechos.</br>Para presionar la solución de su problema, desde hace 9 meses estos trabajadores, agremiados en la Asociación de Enfermos de Colmotores, tienen instalada una carpa en la calle, al frente de la embajada de Estados Unidos. Son personas que padecen diferentes enfermedades osteomusculares, y así, enfermos, fueron despedidos por la empresa a lo largo de los últimos tres años, sin indemnización ni ninguna consideración especial. Sólo 10 lograron que su enfermedad fuera reconocida como de origen profesional, los demás siguen esperando.

Autor: Agencia de Información Laboral- ENS
Correo-e del Autor: informacionlaboral@ens.org.co
Noticia publicada el (mes/día/año): 04/26/2012
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—Un inspector del trabajo sancionado por conspirar contra los trabajadores—

Luis Alvarado Vásquez, es el nombre del Inspector del Trabajo sancionado con un año de inhabilidad en el cargo por parte de la oficina de control interno del Ministerio del Trabajo, que lo halló responsable de autorizar despidos de trabajadores enfermos de la General Motors Colmotores mediante actas fraudulentas; sanción ésta que es lo único que, hasta ahora, estos enfermos han logrado en el año que ya llevan luchando para que la empresa los reintegre y les reconozca sus derechos.

Pero los trabajadores no se rinden. En mayo del año pasado crearon la Asociación de Enfermos de Colmotores (Asotracol), que hoy cuenta con 68 afiliados, quienes, para presionar la solución de su problema, desde hace 9 meses exactos tienen instalada una carpa en la calle, al frente de la embajada de Estados Unidos. Y no se cansan de denunciar su angustiosa situación a quien quiera escucharlos, ni de mandar pliegos y peticiones a la empresa, sin que ésta hasta ahora haya atendido sus demandas.

Son trabajadores que padecen diferentes enfermedades osteomusculares: hernias discales, lesiones de columna, síndrome de túnel carpiano, etc.; y así, enfermos, 45 de ellos fueron despedidos por la empresa a lo largo de los últimos tres años, sin indemnización ni ninguna consideración especial. Sólo 10 lograron que su enfermedad fuera reconocida como de origen profesional, los demás siguen esperando.

Como también exigen indemnización y reparación por los atropellos que han recibido de la empresa, y que hoy los tiene “entre la espada y la pared”, porque ninguna otra empresa los va a contratar por la enfermedad que padecen, a menos que renuncien a ésta. Y 12 de ellos esperan que se les reconozca la pensión de invalidez, debido a que su mal está tan avanzado que ya están completamente incapacitados para laborar. Es el caso del presidente de Asotracol, Jorge Parra, quien, dice, ya tiene 3 tornillos y 2 espaciadores incrustados en columna vertebral. “El problema es que la calificación de la enfermedad no me da los puntos suficientes para que me reconozcan la pensión, y así estamos todos”, señala Parra.

“Colmotores dice que nuestras protestas y esta carpa frente a la embajada no son más que una campaña para desprestigiar la empresa, pero eso no es así. Nosotros simplemente estamos reclamando nuestros derechos, y continuaremos hasta que nos atiendan. Somos enfermos, pero con los pantalones bien puestos”, aseguró Parra.

Es más, la próxima semana Jorge Parra, en representación de Asotracol, viajará a Washington, invitado por varios congresistas de Estados Unidos, con quienes se reunirá para exponer su penosa situación. También se reunirá con las directivas del sindicato de la General Motors en Detroit.

El caso es que la situación de los trabajadores enfermos de Colmotores parece que ha suscitado más preocupación en Estados Unidos que en nuestro propio país. Prueba de ello es que hoy, 26 de abril de 2012, estos trabajadores están completando 270 días de su plantón de protesta en una carpa frente a la embajada americana, y su situación nada que se resuelve. Y ese interés tiene adicionalmente una razón objetiva: el mayor accionista de la General Motors es hoy el gobierno de Estados Unidos, en virtud de que, a raíz del colapso de esta compañía en el año 2009, le tocó inyectar capital para salvarla.

La confabulación y el caso Alvarado

Los trabajadores enfermos de Colmotores —según Asotracol— fueron víctimas de una confabulación entre personas de la empresa, la aseguradora de riesgos profesionales y funcionarios del Ministerio del Trabajo. Lograron demostrar, y así lo corroboró la comisión del Ministerio del Trabajo que, a petición de la Procuraduría, visitó el año pasado la empresa, que ésta manipulaba las historias clínicas de los trabajadores, a fin de darse cuenta de quiénes tenían principios de una enfermedad laboral para proceder a despedirlos antes de que su enfermedad avanzara, bajo el diagnóstico de enfermedad común, no profesional, a fin de eludir su obligación con esos enfermos.

“La empresa se vio forzada a cambiar esa política laboral cuando Asotrecol la denunció y la Procuraduría y el Ministerio empezaron a vigilar. Ya al menos no despide a los trabajadores enfermos, trata de llevarles un proceso acorde con cada caso particular, y los reubica, cosa que con nosotros no hizo, a pesar de que teníamos la orden médica de reubicación, y por eso se agravaron nuestros problemas de salud”, afirma el presidente de Asotracol.

El caso del inspector de trabajo Luis Alvarado Vásquez, sancionado por la oficina de Control Interno del Ministerio cuando se comprobó su participación en la confabulación, es sintomático de lo que ha venido ocurriendo en Colombia en el tema de las enfermedades laborales. Este funcionario ya había sido sancionado en 2005 con 3 meses de inhabilidad por firmar actas fraudulentas en el caso de los trabajadores de la Brings, otra multinacional. Lo curioso es que tanto en aquel caso como ahora en el caso Colmotores intervino el mismo abogado: Ricardo Pérez Gaviria.

Asimismo están solicitando que se investigue y sancione a Edgar Pinto Pinto, actual director de la Regional del Ministerio de Cundinamarca, el funcionario que autorizó los despidos de los trabajadores. Este personaje es —según Asotracol— el filtro de Colmotores en el Ministerio, socio de Guillermo Flauteros, un antiguo mando medio de Colmotores. En el año 2000 pasó al Ministerio de Trabajo, y desde su cargo autorizó el despido de muchos trabajadores enfermos, y fue pieza clave para acabar con Sintracol, el sindicato de la empresa, que aquel año tenía más de mil afiliados y hoy apenas tiene 48. “Es como una mafia que existe en estas empresas. Hay una manguala entre Ministerio, empresas y ARP”, afirma el presidente de Asotracol.

Finalmente, Jorge Parra hace un llamado al movimiento sindical y a las organizaciones sociales para que les ayuden a sostener la lucha por la restitución de sus derechos violentados por la multinacional. “Ya nos gastamos los ahorros que teníamos, y hasta nos está tocando vender nuestras cosas para sostenernos”, dijo.


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