Revista Cultura & Trabajo

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Edición Número 83 - Sección General

01 Informe nacional de coyuntura económica, laboral y sindical. Colombia 2010


EN ESTE PERIODO, EL AGUDO DÉFICIT DE TRABAJO DECENTE PARECE OBLIGAR AL ESTADO Y A LOS EMPLEADORES A PONER en práctica medidas, aún tímidas y aún por ejecutarse, para abrir la posibilidad de generar más trabajo formal, abrir el espacio para el diálogo social y fortalecer la institucionalidad pública para la protección de los derechos laborales.

El acuerdo Santos-Obama sobre un plan de acción laboral y la oferta del gobierno para concertar un acuerdo laboral más amplio, abren posibilidades que podrían redundar –si se cumplen efectivamente las promesas y no pasan de la sola publicación de normas jurídicas– en una mejoría de las circunstancias en que millones de trabajadores colombianos viven, y en un ambiente un poco más propicio para el ejercicio de las libertades sindicales en Colombia. Pero todo esto está todavía por verse.

Por eso debemos seguir señalando en este informe las graves condiciones laborales y el enorme déficit de trabajo decente que padece Colombia.

La desigualdad en Colombia

El peor obstáculo para la inclusión y el crecimiento

Colombia, es hoy el país más desigual de América Latina.(1) El coeficiente de Gini, el indicador mundial más aceptado para medir la distribución del ingreso, se ubicó en 0,58 en el año 2009.

Sin embargo, en mediciones más completas, como la realizada por el profesor de la Universidad Nacional, Jorge Iván González, el coeficiente real se ubicaría entre 0,85 y 0,90. Hay un abismo inmoral entre los más ricos y los más pobres en Colombia.

Según datos oficiales, el 45,5% de los colombianos vive en la pobreza, y el 16,4% en la indigencia.(2) En las zonas rurales la pobreza es mucho mayor: el 64,3%, y el 29,1% de los campesinos colombianos, viven en la pobreza y en la indigencia, respectivamente: veinte millones de colombianos apenas sobreviven.

Recientes informes de prensa, describen el tamaño de la deuda social en Colombia. Mientras el 10% más rico se queda con más del 50% del producto interno bruto (PIB) y sostienen, en promedio, a dos personas, el 10% más pobre apenas recibe el 0,6% de la riqueza nacional y deben mantener a seis personas.

Indígenas y afrodescendientes son las poblaciones más pobres, con índices de necesidades básicas insatisfechas del 57% y del 66%, respectivamente. 800 municipios tienen índices de pobreza por encima del 66%.(3)

El déficit de trabajo decente es estructural

La calidad del empleo en Colombia es la peor de América Latina, a pesar del crecimiento económico

La región y Colombia, prácticamente no sufrieron la crisis económica mundial y la economía colombiana continuó recuperándose. El PIB del país, en 2010, creció el 4,3%, mientras que en 2009 fue del 1,5%.

Sin embargo, este crecimiento no genera redistribución, ni es productivo, ni crea trabajo decente. El sector que jalonó la economía fue el de minas y canteras, con un crecimiento del 11,1%. El comercio creció el 6%; la industria manufacturera, el 4,9%; el sector transporte, almacenamiento y comunicaciones, el 4,8%; y el sector servicios, el 4,1%. En la práctica la economía colombiana no genera trabajo decente, salvo para los trabajadores con educación superior completa.

El mal llamado mercado de trabajo, sigue estancado. La tasa de ocupación se mantiene en un promedio anual del 55,3%, con pequeñas alzas, especialmente en la época navideña. Por otro lado, la tasa de desempleo no disminuye, pues se mantiene en el 11,8%. En el 2010, existían en el país cerca de 2.562.000 desocupados, 49.000 más en comparación con el 2009.

Cada vez más trabajadores están subempleados, ya que realizan labores por debajo de su capacidad, de su formación y de la jornada que pueden realizar. En 2010, la tasa de subempleo se ubicó en el 32,6%, mientras que para el 2009, ésta era del 29,7%.

Las mujeres tienen una tasa de subempleo subjetivo más elevada que los hombres. Para 2010, ésta se ubicó en el 36,3%, mientras que la masculina llegó al 31%.

La tasa de desempleo de los jefes de hogar apenas disminuyó

Mientras que la tasa de desempleo de los jefes de hogar en 2010 alcanzó el 5,9%, en 2009 fue del 6,2%, presentándose una reducción marginal. No hay empleos suficientes en el mercado para absorber toda la mano de obra disponible: esposas, hijos y parientes, se ven forzados a salir de la inactividad en busca de empleo para no afectar los ingresos del hogar.

Las mujeres, jefes de hogar, sufren más del doble del desempleo que los hombres. En 2010, éste era del 9,6%, frente al 4,7% del 2009. El desempleo de las jefes de hogar creció el 7% en 2010.

Aumentaron el trabajo no asalariado, la mano de obra poco calificada y los bajos ingresos

En 2010 el empleo creado fue prácticamente informal, por cuenta propia o en oficios sin remuneración. Los trabajadores por cuenta propia aumentaron el 6%, y los trabajadores familiares sin remuneración, el 8%; al igual que los trabajadores sin remuneración en otras empresas, que crecieron el 16% con respecto al año anterior.

En el año 2010, el 43,2% del total de ocupados eran cuentapropistas (8.309.000), seguido de los empleados particulares que participaban con el 34,3% (6.599.000). Sólo el 4,2 de los ocupados pertenecen al sector público (809.000).

8.920.215 trabajadores, el 46,4% de los ocupados, gana menos de un salario mínimo. 6.137.184 trabajadores ganan entre 1 y 2 salarios mínimos: el 31,9%. El 78% de los ocupados ganan menos de dos salarios mínimos mensuales y sólo el 4,4% recibe cuatro o más salarios mínimos mensuales. El 61% de los trabajadores informales gana menos de un salario mínimo mensual.

Los bajos salarios se presentan en mayor proporción en el campo. El 67% de los trabajadores agropecuarios y forestales reciben menos de un salario mínimo mensual.

La informalidad sigue creciendo (4)

La informalidad laboral es la principal causa de la exclusión social y la pobreza. El 58% de los trabajadores la padece. Con respecto a 2009, la población informal se incrementó en 152.000 personas.

Solo el 10% de los trabajadores informales tienen seguridad social completa, esto corresponde a 484.000 ocupados, 27.000 personas más que en 2009. De 2009 a 2010 hubo más trabajadores informales sin seguridad social en la mayoría de las ramas de actividad económica.

La informalidad, en las principales ciudades, es grave; pero, en algunos casos, es dramática. Para el 2010, Cúcuta tuvo una tasa de informalidad del 67%, seguida por Montería (66,7%), Pasto (65,4%) y Villavicencio (63,2%). Sólo tres grandes ciudades se ubican por debajo de la tasa de las trece áreas metropolitanas: Bogotá, con 45,8%; Medellín, con el 48,4%; y Manizales, con el 48,7%.

Baja cobertura y baja calidad de la seguridad social, las pensiones y los riesgos profesionales

Según el DANE, en 2010 el 89% de la población ocupada (17.083.000 personas) estaban afiliados al sistema de seguridad social en salud. De ellos, 8.588.000 estaban en el régimen contributivo, mientras 7.955.000 lo estaban en el régimen subsidiado.

En 2010 disminuyó la afiliación al sistema de pensiones en un 8,7%. De cada 100 trabajadores, solo 31 figuraban como afiliados cotizantes al sistema de pensiones. Para todo el país, las mujeres presentaronn una tasa de afiliación del 41% y para las 13 áreas, este indicador subió al 43,3%.

En 2010, solo el 35,5% de las personas ocupadas estaban afiliados al sistema de riesgos profesionales (6.826.500 personas). Más de dos terceras partes de los afiliados se encuentran localizados en tres regiones: Bogotá, Antioquia y Valle. En 19 departamentos la cobertura es menor al 1%.

En Colombia ocurre un accidente de trabajo cada minuto. En el 2010, se registraron 538.911 accidentes de trabajo y 958 muertes en el trabajo. De ellas 158 en el sector minero. La enfermedad ocupacional, aumentó hasta el 38,72%. Se reportaron 12.609 enfermedades profesionales, pero las ARP tan solo calificaron 9.411.

Crece el número de niños y niñas que trabajan

Según las cifras más recientes del DANE, el trabajo infantil en Colombia creció. Mientras que en 2007 el DANE registró una tasa de trabajo infantil del 6,9%, para el 2009 ésta alcanzó el 9,2%, o sea, el 2,3% más.

1.050.147 de niños y adolescentes entre 5 y 17 años de edad, trabajaban en 2009, además de los 799.916 niños y niñas que se dedicaban a oficios del hogar. Es decir, la tasa real de trabajo infantil en Colombia, alcanzó el 16,2%.

Los niños y niñas de Colombia trabajan intensamente. El 41,3% trabajaba menos de 15 horas por semana, el 29,7% trabajaba entre 15 y 34 horas, el 18,1% trabajaba entre 35 y 48 horas y el 11% trabajaba más de 48. Las consecuencias de todo tipo en su vida adulta serán dramáticas.

El trabajo infantil crece porque disminuyen los ingresos de las familias. Según el DANE, el 36,1% de los niños trabaja porque “debe de participar en la actividad económica de la familia”. El 14,7%, no estaban afiliados a seguridad social en salud (15,5% de los hombres y 12,8% de las mujeres), y el 78% estaba afiliado al régimen subsidiado.

La mayoría de los niños y niñas que trabajan lo hacen en la agricultura con un 37,3%. Le siguen: el comercio, con el 30,5%; y la industria manufacturera, con 13,6%.

La población adulta mayor crece en cantidad y en desprotección

En diciembre de 2010, había 1.516.980 pensionados en el país. Sin embargo, no todos son adultos mayores, porque la cifra incluye invalidez y sobrevivencia. (5)

Realmente, el porcentaje de adultos de más de 60 años que reciben alguna pensión es del 72,22%,(6) que corresponden a 1.095.563, lo que significa que, frente a una población adulta mayor de 6.288.233 (DANE) para el 2010 (7) sólo el 24,49% (menos de 1 de cada 4), recibía alguna pensión.

El Estado ha implementado dos políticas para el sector: los subsidios ($46.073 mensuales, para 573.472 adultos mayores);(8) y la entrega de una ración alimentaria (para 417.230 adultos mayores), que tiene un costo por persona de $42.143 y que, en su mayor parte, representa los gastos operacionales del ICBF para entregarla.

Las mujeres trabajadoras padecen más informalidad, más desempleo y menos ingresos que los hombres

En 2010, de cada 100 trabajadores y trabajadoras que están dentro de la población económicamente activa, hay aproximadamente 44 mujeres y 68 hombres empleados. Para el 2010 hay 430.000 mujeres ocupadas más, con respecto a 2009. Mientras la tasa de desempleo de las mujeres es del 15,6%, la de los hombres es del 9%.

De cada 100 mujeres ocupadas, 42 son trabajadoras por cuenta propia, un punto más que en 2009, y 33 son obreras o empleadas particulares, un punto menos.

Las mujeres siguen atadas a dos sectores económicos. En los servicios sociales, comunales y personales, trabajan el 32,6% de las mujeres, y en el comercio, reparación, restaurantes y hoteles el 32,1%.(9)

En el 2010, el 60,3% de las mujeres ocupadas ganaban menos de un salario mínimo, contra un 50,5% de hombres en esta misma situación, lo que evidencia que las mujeres están peor ubicadas en el mercado laboral y que ingresan a éste para ser generadoras secundarias de ingresos, y no en busca de una mejora importante en la calidad de vida.

De acuerdo con el nivel educativo, es importante mencionar que, del total de mujeres ocupadas, el 26,9% tienen algún título de educación superior, y el 43,1% tiene educación secundaria. Para el caso de los hombres, sólo el 17,7% de los ocupados tienen educación superior, y un 41,3% secundaria.

La situación rural de las mujeres es aún más aguda: de cada 100 mujeres en edad de trabajar, alrededor de 31 lo hacen, mientras que, de cada 100 hombres, 73 reciben remuneración. En comparación con el 2009, la tasa de ocupación femenina fue de 28,7% y la de los hombres, el 71,5%, lo que deja ver el aumento en el número de mujeres ocupadas ubicadas en el área rural.

Los jóvenes: víctimas del desempleo y la precariedad

La tasa de desempleo juvenil en Colombia, en el 2010, se ubicó en promedio en el 21,3%, lo que significó una irrisoria disminución del 0,3%, con relación al 2009. El desempleo de las mujeres jóvenes es aún mayor, con una tasa de desempleo del 28,2%, mientras que la de los hombres jóvenes fue del 16,5%. Los 1.175.000 jóvenes desempleados, representan el 45,8% del total nacional. El porcentaje de inactividad en las mujeres jóvenes se aproxima al 55,6%, y para los hombres se ubica en el 37,6%.

Por sector económico los jóvenes se ubican, principalmente, en comercio, hoteles y restaurantes (27,3%); agricultura, ganadería, pesca, caza y silvicultura (20,7%); servicios, comunales, sociales y personales (17,2%); e industria manufacturera (12,5%). Las cifras son dicientes: de las cinco locomotoras del desarrollo propuestas por el gobierno, hoy sólo dos sectores tienen participación activa de los jóvenes: en la agricultura y en la construcción. Mientras tanto, la minería ocupó a 56.000 jóvenes en 2010; pero en dicho sector, sólo se crearon 5.000 nuevos empleos.

465.000 jóvenes trabajan sin ningún tipo de remuneración y 1.408.000 jóvenes trabajan por cuenta propia, el 32,4% del total de jóvenes ocupados.

Los sindicatos se movilizan a pesar de la persecución y la violencia

Crecimiento histórico de las protestas de los trabajadores

Las movilizaciones y protestas laborales durante el 2010, crecieron el 71% en comparación con las del 2009, evidenciando la creciente inconformidad social frente al manejo de los temas laborales.

En 2010, se realizaron 54 huelgas, 5 paros por conflictos colectivos, 32 jornadas de protesta, 27 marchas, 31 tomas y bloqueos de instalaciones, 22 mítines y 5 acciones de resistencia simbólica; para un total de 176 acciones de reivindicación laboral y sindical, el registro más alto desde 1990. Las causas fueron la oposición a políticas del Estado y el incumplimiento de las normas laborales, especialmente el no pago de salarios.

Aumenta la intención de exterminio sindical

Violaciones a la vida, libertad e integridad de los sindicalistas

Pese a los amplios esfuerzos políticos para transformar y erradicar la violencia antisindical, a las presiones internacionales en medio de las negociaciones de TLC, y a los intereses y recomendaciones continuas de instituciones internacionales como la OIT y el PNUD, el panorama de violencia antisindical en el país continua siendo crítico.

Durante el 2010 se incrementaron los asesinatos contra sindicalistas, que pasaron de 47 en el 2009, a 52 en el 2010. De igual forma es preocupante el incremento en la desaparición forzada (7 casos), y en los atentados (21 casos).

Este repunte de las formas más graves de violencia en contra de sindicalistas en 2010, es posible interpretarlo como un grave síntoma de la reorganización de los grupos paramilitares, y su resurgimiento en la figura de las llamadas bandas criminales.

Durante el 2010, se registraron, al menos, 177 violaciones a la vida, la libertad e integridad de las mujeres sindicalistas, esto es, una tercera parte de la violencia total.

El 30% de las víctimas de homicidio, en 2010, fueron dirigentes sindicales; y en una tercera parte de éstos se trató de casos en los que los presuntos responsables fueron grupos paramilitares.

La negociación colectiva sigue cayendo

Según el Ministerio de la Protección Social, hasta octubre de 2010 se habían negociado un total de 175 convenciones colectivas y 197 pactos colectivos, cifras que corresponden al 62,5% y al 87,55% del total de convenciones y pactos que se depositaron en ese ministerio, en el 2008, año con el cual es necesario comparar, pues la mayoría de estos convenios tienen una vigencia de dos años.

A lo largo de 2010, se siguieron presentando graves casos de actividad antisindical, en los que los empleadores impidieron la creación de sindicatos, la afiliación de trabajadores o la negociación colectiva.

Los casos más representativos se presentaron en los siguientes sectores y empresas:

En el sector de transporte de valores: DOMESA y PROSEGUR. En el sector minero de la Guajira y Cesar: Drumond, CHANEME COMERCIAL S.A, Glencore, Carbones de la Jagua, Aramark. En el sector petrolero: Gran Tierra Energy y Esmerald Energy, multinacionales canadienses que explotan petróleo en el departamento del Putumayo; la British Petroleum y en Ocensa Schlumberger Surenco S.A. En el sector de las bebidas y de los alimentos: Coca Cola, Sodexo, Proleche, Parmalat, Coolechera. En el sector del transporte: Copetran, Fenoco. En el sector financiero: Banco de Bogotá, BBVA. En el sector de las flores: Naneti/Sunburst Floramérica. En el sector de la salud: Cruz Roja Colombiana. En el sector metalmecánico: Centel S.A. de propiedad del Grupo Sanford. En el sector textil: Hilanderías Universal SAS., “Unihilo”.

En el Estado sigue prohibida, en la práctica, la negociación colectiva, violando acuerdos internacionales y la propia legislación colombiana.

…Y la inversión extranjera sigue creciendo sin generar empleo

La inversión extranjera directa (IED), para los tres primeros trimestres del 2010, creció un 3,2% frente al mismo período del año anterior.(11)

Los sectores en donde más creció la inversión, fueron manufacturas, establecimientos financieros y comercio, restaurantes y hoteles. Sin embargo, aunque el sector de mayor protagonismo en la IED –hidrocarburos y minas y canteras– experimentó un descenso (-10,3% para las minas y canteras y -8,7% para el petróleo), éste continuó teniendo la principal participación de la IED total, representando el 61% entre ambos. Es notable el crecimiento del 183,8% en la industria manufacturera, en comparación a su participación en el 2009. De igual forma, es destacable el crecimiento del 58% en el sector de establecimientos financieros, que atrajeron 776 millones de dólares.

La concentración de la participación de hidrocarburos, minas y canteras, en la IED en Colombia se configura como una tendencia creciente que mantiene su perspectiva de crecimiento. Entre 2006-2010 los hidrocarburos han atraído un promedio el 33% de la total de IED. Minas y canteras, por su parte, atrajo el 29% entre 2008 y 2010, datos que contrastan con su pobre participación en términos de empleo, ya que estos dos sectores sólo han generado el 1,5% de los empleos en el país entre 2006 y 2010, mientras que han captado el 58,4% de la IED en el mismo periodo

Notas

1. Juan Bernardo Rosado Duque y Ricardo Aricapa Ardila, miembros del equipo de Comunicación Pública de la ENS, realizaron este resumen para Cultura & Trabajo a partir del informe presentado en el Seminario de Coyuntura Económica, social y laboral, el pasado 29 de abril.

2. Según Samuel Azout, (alto consejero para la prosperidad) el país está hoy situado en el cuarto lugar de desigualdad, en términos de la distribución del ingreso, y las perspectivas de cambio en esta materia son poco alentadoras.

3. Datos correspondientes al año 2009.

4. “Desigualdad extrema”, Semana.com, sábado 12 de marzo de 2011.

5. La informalidad, tal como la define el DANE, hace referencia al conjunto de empleados y patronos en empresas de menos de cinco trabajadores, así como la cuenta propia e independiente sin educación profesional, los empleados domésticos y los trabajadores sin remuneración.

6. Según la Superfinanciera, del total de los pensionados al régimen de prima media, el 87,39% son pensionados por vejez; el 8,6%, por sobrevivencia; y el 3,68%, por invalidez. En los fondos privados, el 54,21% corresponde a pensionados por sobrevivencia; el 24,83%, por invalidez; y el 20,96%, por vejez.

7. Este porcentaje lo deja ver únicamente la Superfinanciera, en las estadísticas que entrega respecto de los rangos de edad de los pensionados del régimen de prima media. Ver www.superfinanciera, estadísticas sistema pensional.

8. DANE, Proyecciones nacionales y departamentales de población 2005-2020. Estudios Postcensales Nº 7, 2009.

9. MPS Informe de actividades, cuatrenio 2006-2010, julio de 2010, p. 72.

10. DANE. Promedio de cuatro trimestres de 2010. Totales nacionales.

11. US$6,524 millones frente a US$6,324 millones.

Autor: Equipo de Investigación ENS

Publicado el (día/mes/año): 26/05/2011


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