El diálogo social es una de las características de la democracia participativa que requiere no solo de un sano equilibrio de poderes entre las diferentes ramas del poder político en el Estado, sino también entre las organizaciones sociales, los partidos políticos y los gremios económicos. Tal equilibrio nunca es óptimo, pero un desbalance excesivo en las cuotas de poder en el nivel medio del Estado, que es la sociedad organizada, resulta incompatible con una democracia real, en cuanto ella significa amplia participación en las decisiones políticas, en el acceso a los derechos sociales y en una distribución equitativa de los beneficios económicos mediante la presión, la negociación y el diálogo social. Por ello, la democracia en el mundo del trabajo solo es posible construirla desarrollando las relaciones laborales sobre tres pilares: los derechos laborales, las organizaciones autónomas de los trabajadores y el diálogo social.

Autor: Varios

Año: 2020

Descargar